Miró a Logan, que estaba sentado a un lado, observándolas: —Papá, quiero comer aquí, que alguien nos traiga la comida a la sala, ¿vale?
Logan dijo: —Vale.
Carolina se puso contenta y abrazó aún más a Rebeca.
Úrsula y Esperanza aún tenían mucho de qué hablar.
Rebeca, en cambio, se mantuvo al margen, intercalando solo de vez en cuando un par de palabras.
Al cabo de un rato, Carolina se sintió cansada y le dijo a Rebeca: —Mamá, ¿cuándo vas a terminar de estar tan ocupada en el trabajo?
Rebeca, que