Rebeca apretó con fuerza el brazo de Úrsula.
Úrsula le palmeó tranquilamente el dorso de la mano y dijo: —Tranquila.
Si ellos podían adivinar que venía, ¿cómo no iba a adivinar ella que venían también?
Cristian dijo: —Úrsula, voy a entrar a buscar a Adolfo, pueden venir conmigo.
Quería decir que podía presentársela al señor Adolfo Smith.
Le daba la oportunidad de hablar con su ídolo.
Úrsula, sin embargo, sacudió la cabeza y dijo: —Ya es un honor tener la oportunidad de ver tantos cuadros suyos,