Rebeca reaccionó y fue la primera en apartar a Logan.
—Relájate.
El tono de Logan era despreocupado, como si esperara esa reacción, y la mano que le estrechaba la cintura empleó un poco más de fuerza.
—¡Tú!
No podía separarse, pero tampoco quería armar jaleo y llamar la atención.
Seguro que tenía algo que decirle, si no, no se habría acercado.
Dejó de forcejear y dijo fríamente: —Suelta lo que tengas que decir.
Logan bajó la mirada, ante la frialdad de su rostro, no le dio importancia, y le preg