La miré con profundidad y le pedí a Jerry que nos dejara a solas. Quería saber lo que tenía para decirme. Mi guardián salió a regañadientes del lugar y yo me incorporé en la cama.
- Te escucho - dije.
- Supe lo de Isabel - comentó - yo te juro que todo fue idea de ella.
La apreciaba desesperada, cada cómplice de mi enemiga, al enterarse de su trágico destino, se entregaba, culpándola a ella de ser la autora intelectual de los planes. Samira quería librarse de todas las sospechas, realizan