Mientras leía, las lágrimas nublaban mi vista. Me había ayudado y siempre pensé que, para ella, había sido un error, un estorbo en su vida. Recordé, tras el secuestro de Adrián, que el niño se había referido a una mujer que lo salvó del maltrato. Era ella, siempre había sido Jessica, hasta aquella foto de Samira con otro hombre, que nos había hecho replantearnos la paternidad de mi guardián, era obra suya. ¿Cómo no pude darme cuenta de sus verdaderas intenciones?
- Tengo que saber qué pasó c