Esa noche volví a entregarme a mi chico con una intensidad nueva, generada por la larga separación. En sus brazos, cada caricia, alcanzaba un nuevo significado, deseaba más, dejarme devorar por la pasión, era suya y él lo sabía, a pesar de mis muros, de mis inseguridades y desconfianzas.
- ¡Cómo te extrañaba! - exclamó.
No respondí, pero mis besos le mostraban lo que las palabras no pudieron expresar, también lo extrañé, ni un solo día había dejado de pensarlo, aun cuando había llorado su I