AVRIL STEEL
—Todo estará bien… —escuché la voz de Chapman en la lejanía, causando eco dentro de mi cabeza y después de un rato, que pareció toda una vida, por fin pude abrir los ojos.
La operación había terminado y yo me encontraba sola. El irritante sonido de los monitores que captaban mi latido cardiaco me despertó. Noté que tenía una intravenosa y me sentía como si me hubiera arrollado un camión. Me intenté sentar, descubriendo que estaba en una de las lujosas habitaciones del hospital.