JOHN FOSTER
Deslicé mi mano de su hombro hacia su cuello, invitándola a recargar su espalda sobre mi pecho. Incluso en la penumbra Avril era hermosa y sensual. Su delicioso perfume cosquilleó en mi nariz mientras percibía su cuerpo tenso. Estaba nerviosa y yo era víctima del deseo.
Deposité un beso suave en su hombro que la hizo estremecer. Suavemente acaricié su rostro, pasando mis dedos por encima de sus ojos, invitándola a cerrarlos antes de que los cubriera con la suave tela que había es