JOHN FOSTER
Recargado sobre la cortina del garaje, vi mi viejo auto con la salpicadera destrozada, así como el parabrisas fracturado. Ya no tenía marcas de sangre en la carrocería, pero aún podía verlas como si estuvieran frescas.
Aún recordaba esa noche, no podía con el dolor de ver morir a Avril, estaba desesperado por una solución y recé por encontrarla. En ese momento vi a Rita en la calle. Las circunstancias parecían perfectas, no había cámaras de seguridad ni ningún testigo alrededor que