Envié los regalos a Kate y guardé el resto para Sara cuando fuera su cumpleaños, necesitaba todavía un tiempo a solas antes de poder reingresarla en mi vida, planear algunos de nuestros encuentros y las reglas del juego, me dejé tumbar en el centro de mi cama, mirando el ventilador de techo mientras pensaba en el chocolate de almendras que le mandé a Kate junto con el ajedrez de vidrio y un adorno de mesa que me pareció interesante. Tenía cualidades ajedrecísticas era algo que podía ver en su n