Mundo ficciónIniciar sesiónDurante un instante ninguno de los dos habló. Sus miradas chocaron con una intensidad que parecía reunir a todo el odio del mundo.
Fue Mónica quien rompió el silencio.—Sabía que estabas vivo, parásito.Josué inclinó ligeramente la cabeza, observándola con una sonrisa torcida que no llegaba a sus ojos.—Y supiste muy bien, eh —respondió con un tono burlón—. ¿De verdad creíste que no me iba a dar cuenta de que estabas hurgando la basura c






