No soy de nadie

—Esto es inaceptable, este comportamiento no es adecuado —dice la suegra de Paula.

Ya veo por qué se llevan mal.

—Cuñada, los años te volvieron amargada. Estos niños son unos guerreros llenos de vida, disfruta. Enzo, Serena, aprendan un poco de sus mates, no sigan el ejemplo de su tía; no vale la pena vivir cuatrocientos años amargados. Por primera vez esta mansión tiene vida —dice la tía de Giovanni.

Me cae bien esta mujer, por lo menos sabe lo que es bueno. La suegra de Paula está colorada de la rabia y su familia, en shock.

—Carmen, mi hermana tiene razón. Por primera vez en ochenta años ves a tu hijo sonreír feliz y te la pasas quejando —dice su suegro.

—¿Cómo que ochenta años? —pregunta el padre de Paula.

Bueno, se armó lío. Su yerno es mayor que él, jajajaja.

—Eeee... Papá, hay algo que no te dijimos, bueno, a ver... —dice Paula nerviosa.

—Es un hombre lobo, ¿qué tanto misterio, Petí? —suelta, como siempre, la desubicada de Valeria.

—Valeria, deja tus locuras para otra ocasión —dice la madre de Paula.

—No es broma —le asegura Matías con sus ojos casi dorados por Bronco.

La madre de Paula queda blanca. Ella le da un golpe a Matías.

—Boludos, la asustan. Bronco, calmate —le dice Paula enojada.

—Solo se lo quería explicar —dice Bronco a manera de disculpa.

—Ustedes la única explicación que necesitan es un buen piñazo. Mamá, tranqui, sigue siendo el mismo bruto de siempre —dice Paula molesta.

—Solo que potenciado —retruca Camila.

—Entonces no es broma... ¿Giovanni es un hombre lobo y Matías también? —dice el padre de Paula incrédulo.

—Papá, eee... yo también. Casi toda la barra. Los únicos humanos son Esteban, Nico y yo —le explica Paula.

—Por ahora. Me debés una sexi italiana —dice Esteban. Yo creo que ya sueña con ella, jajajaja.

—Esteban, tu mate es una guerrera —dice como advertencia Giovanni.

—Mejor todavía, debe estar fuerte como un caballo —dice el gordo feliz.

Creo que no entendió lo que le quiso decir. Paula le tira una almohada que él ataja.

—Sofí, ponelo en regla a este desubicado o lo hago yo —me dice Paula.

No tengo por qué, todavía no se mandó ninguna grave.

—Mi musa, sabes que no estoy siendo desubicado —dice Esteban.

Bueno, en eso tiene razón. Si es una guerrera, seguro tiene buen cuerpo.

—Tenés razón, no sos desubicado, sos un tiro al aire —le dice molesta Paula.

—Gordo, te deschabó —le digo sonriendo.

Los padres de Paula miran a todos sin todavía entender. La hermana la mira con su cara de ordinaria.

—No le digas así, eres mía —me dice el hombre.

Este qué se piensa, ¿que soy su mascota?

—Jajajaja, esto me trae recuerdos —dice Paula divertida, pero yo no lo estoy.

—Mira, yo soy tranquila mientras no me jodan. Yo sé que soy tu mate, pero olvidate de que me voy a tirar a tus brazos. Eso no va a pasar ni ahora, ni nunca. Así que, macho, calmate un poco. Ah, y yo no soy de nadie, ni que fuera una mascota —le respondo molesta.

Qué se piensa el tarado. La tía de Giovanni me mira satisfecha; se ve que le gusta que pongan a los hombres en su lugar.

—¿Che, por qué no lo grabaron? Es la primera vez que Sofí saca los dientes tan rápido —dice Javier, otro tarado.

—Eso lo decís porque no la viste sacar a mi ex de los pelos —dice Esteban.

Me levanto de al lado de él, enojada. Sabe que estoy mal dormida y se manda esa.

—Idiota, me lo tenías que recordar —le digo.

—Sofí, tranqui. Sabes que no hizo nada malo, solo la ayudó —me dice Paula.

Bueno, tiene razón, pero ahora tengo mecha corta. Me siento de vuelta.

—Perdón, mi gordita, no te enojes. Sabes que me muero si estás enojada conmigo —me dice Esteban.

Lo miro y tiene cara de cordero degollado; no me puedo enojar si me mira así.

—Perdón, es que me caliento de solo recordar a esa descarada. Le debí dar una paliza por venirte a buscar después de lo que te hizo —le digo arrepentida. Él no tiene la culpa de que yo no haya dormido bien.

—¿Qué le puedo hacer? Soy inolvidable —me responde él.

—Jajajaja —la barra entera se ríe.

—Vos no, las cargadas que te mandás lo son —le dice Paula.

—Bueno, pero al final lo que importa es que soy inolvidable —responde él orgulloso. Jajajaja, mal dormido también es terrible.

—Boludo —le dice Paula.

—¿Cómo lograste que convivieran tantos Alfas sin matarse o desafiarse entre sí? —le pregunta la tía de Giovanni.

—Fácil. Porque si se ponen densos, la Petí los llama al orden con solo hablar y, si no, les da una paliza —le responde Camila.

Bueno, aunque nosotras también los ubicamos.

—Bueno, por ahora las palizas quedan suspendidas hasta que nazcan los cachorros —dice Paula divertida.

—¿Dónde se ha visto una Luna a los golpes con un hombre? —dice molesta su suegra.

—Y, en la manada ya lo vieron. Lástima que faltó ese día, suegra —le responde Paula.

—Ni me lo recuerdes, que me dejaste con el corazón en la boca. Solo vos te ponés a pelear con un guerrero sin tu loba —dice Diego.

La verdad, Esteban estaba como loco. Bueno, todos. Por eso dejaron todo tirado y vinieron a Italia.

—No fue mi culpa, Celeste estaba sentimental ese día. Lástima que Giovanni y Matías no me dejaron seguir pegándole —dice Paula muy pancha.

—Amore, estabas herida e incontenible. Si no te agarrábamos con Matías, ibas a pegarles a todos —le retruca Giovanni.

—Tampoco para tanto —dice ella tratando de minimizar la situación.

—¿No? Si mirabas a los Alfas como diciendo: "respiren cerca de Bianca y ustedes también cobran" —le responde Pablo.

—Bueno, esa era mi idea, pero entendieron el mensaje —dice Paula.

Nosotras enojadas podemos acabar con una manada entera.

—Así que la Luna que peleó con un guerrero y desafió a todos los Alfas fue ella... debí imaginarlo. Pequeña, eres como una leyenda entre las manadas, solo que nunca pensé que fuera la Luna de mi sobrino de quien hablaban —dice la tía de Giovanni.

—En mi defensa, ellos empezaron. Yo solo me defendí —le responde Paula.

—¿Solo se defendió? ¿Y qué me dice de emborracharse con una botella de vino lobuno? —dice mi supuesto mate.

—Jajajaja —la barra se vuelve a reír. La Petí con eso ni siquiera calentó.

—¿Y quién te dijo que me emborraché? Que yo sepa, el que terminó así fue un Alfa, no yo. ¿Sabés qué? Decí lo que se te antoje, no me interesa. No voy a gastar pólvora en chimangos —le dice Paula molesta. Jajajaja, ¡le dijo mono!

—Jajajaja, me cae bien. Hermano, al fin alguien se dio cuenta de qué clase de animal eres —le dice su hermana, divertida.

—Serena, no me provoques —le dice él.

Nico se levanta y la pone detrás de él. Dijo que no, pero como todos los de la barra, le tocás a su mujer y se pudre todo.

—¿En serio pensás que un humano puede con un Alfa? —le dice él de manera arrogante.

Este qué se piensa, ¿que le tenemos miedo porque gruñe y mueve una cola? Idiota.

—Ay, cachorrito, no conocés a los uruguayos. Nosotros no salimos de las mansiones europeas; aprendimos a sobrevivir en Montevideo y en los conciertos de rock. Vos no tenés ni idea de lo que cualquiera de nosotros es capaz sin un lobo —le dice Paula confiada.

—Yo recuerdo muy bien a una hermosa mujer enfrentándome, lista para una batalla porque estaba celoso de su amigo, jajajaja —le dice Giovanni con una sonrisa.

—Vos te lo buscaste. Javi solo me había venido a buscar; zafaste porque estaba Lorenzo —le responde ella.

—Jajajaja, sé que sí, amore. Enzo, un consejo: no provoques a los uruguayos porque ellos no son sumisos. Así que, si no quieres una mate que te desafíe y te enseñe a luchar por lo que quieres, ya sabes qué hacer —le advirtió Giovanni con una mezcla de lástima. A él le costó aprender la lección, pero por lo menos hizo el esfuerzo de entender a Paula.

—Eso no va a pasar. Es mía y eso no va a cambiar —dice Enzo.

Este no entiende español: yo no soy de nadie.

—Entonces vas a tener que bajar tres cambios y empezar a respetar sus decisiones —le dice Paula.

—Che, Petí, como que últimamente estás comiendo bien, ¿no? —dice Matías, bruto como siempre.

—¿Me estás llamando gorda? —le pregunta molesta.

—Y... más pesada estás —le responde Matías. No entendió que le estaba dando la oportunidad de arrepentirse, jajajaja.

Ella le da un tortazo, se levanta y se va a sentar en las piernas de Giovanni.

—¿Amor, estoy gorda? —le pregunta haciendo puchero. Matías, perdiste.

—Amore, no estás gorda. No le hagas caso, ya sabés cómo es Mati —le responde Giovanni consolándola. Ella se acomoda con su cabeza en su pecho y él le frota la espalda.

—Gordita, no era en serio, vení —le dice Matías arrepentido. Ella lo mira enojada.

—Lo bruto no se te va más. Solo vos podés decirle gorda a una embarazada —le dice Camila.

—Era joda —se defiende Matías.

—Amor, la Petí está embarazada, no le podés hacer esa clase de jodas —le recordó Carolina.

—Perdón, gordita, se me fue la moto —le dice Matías arrepentido.

—Todo esto es tu culpa —le dice Paula. Bueno, en teoría sí, porque nosotras comemos casi a la par de nuestras duplas y Matías come como una bestia.

—Sí, tenés razón, es todo mi culpa. ¿Me perdonás? —dice Matías tratando de que lo perdone.

—No, me llamaste gorda —le dice ella enojada.

—Loquita... —dice Matías pidiendo ayuda a Caro.

—Lo siento, amor, esta vez vos metiste la pata. Vos te las arreglás con la Petí —le responde Carolina.

—Amore, no estás gorda, estás hermosa —le dice Giovanni y luego le besa la frente. Este hombre es un tierno.

—Pero la ropa ya no me entra —se queja Paula.

—Cuñado, metiste la pata hasta el fondo. Está sensible, ahora la tenés difícil —le dice Sergio disfrutando la situación.

—Te traje una caja de tu alfajor favorito —le dice Matías como compensación.

—Claro, querés que siga engordando —le dice Paula enojada.

—Mi Luna, vamos a que descanses, ya fueron demasiadas emociones. Y tú, Enzo, compórtate, estás en mi casa y ellos son la familia de mi Luna; así que ustedes dos cálmense. Sergio, quedas a cargo; tú y Tacuaré son los más centrados —le dice Alcide.

—Tranqui, nosotros nos encargamos. Llevá a la cachorra a descansar —le responden Sergio y su lobo Tacuaré.

Alcide sale con ella en brazos para llevarla a descansar y nosotros nos quedamos con los italianos.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP