Odio levantarme temprano, no creo ser la única persona que lo deteste, pero realmente lo odio. Ese es el primer pensamiento que tengo todos los lunes que me toca viajar directamente al trabajo desde la casa de mis padres, cada ves que los vengo a ver, se que debería de viajar los domingos para no tener estas horribles mañanas, pero eso acortaría el tiempo que pasó con ellos.
Lo que arregla algo mi estado de ánimo es despertarme con un mensaje de Daniel deseándome una feliz semana, porque según