Whitney
Después de dejar a Roxanne y entrar al salón del baile de apareamiento llena de ilusión, empecé a buscar a mi compañero.
Una vez más…
La decepción fue lo único que encontré.
La diosa luna había vuelto a negarme un compañero.
Desde que cumplí dieciocho años, hacía ya siete años, había rezado una y otra vez para que me concediera a mi pareja destinada.
Yo también merecía ser amada.
Pero cada año, al terminar el baile de apareamiento, mi corazón acababa hecho pedazos.
El año pasado, cuando