Kylian
Era una mañana preciosa en Los Ángeles. Me levanté de la cama, me estiré un poco y me acerqué a la ventana para disfrutar de la vista. Me quedé ahí, con las manos en los bolsillos, observando.
El día había amanecido claro y brillante. Bebía con calma mi taza de té, que las sirvientas me habían traído minutos antes, mientras admiraba la ciudad.
Esa mañana se veía aún más espectacular. Una ligera neblina cubría el cielo, creando una vista casi hipnótica.
Han pasado cinco días desde que Rox