Mundo ficciónIniciar sesiónSacudo la cabeza repetidas veces para sacar de mi mente esa imagen tan erótica que Rachel me está brindando con su lengua. Y, es que no se imagina cuánto deseo ser ese pequeño camarón y ser lamido de esa manera tan estremecedora.
—Entonces, ¿quedaste con hambre? —posiciono la mano derecha en la pequeña abertura de su abrigo y asiente lentamente con la cabeza—. No te creía tan tragona —carraspeo.
—Me gusta comer hasta quedar satisfecha —su doble sentido me está causando serios prob







