29. Su lugar seguro [Parte 3]
— No me interesan las estrellas — le digo muy enserio —, prefiero mirarte a ti.
Siempre.
— Cállate, por favor — otra risita se le escapa, pero no se aleja de mí, en cambio busca espacio bajo mi cuello hasta que presiona su frente en mi clavícula y se queda allí, respirando pausadamente.
Subo mis dedos por la curva de su cadera, hacia su cintura, acariciando muy suavemente.
Siento que me empiezo a endurecer, imposible no hacerlo cuando la siento apretada contra mi cuerpo, su aroma en mi nariz