88. DULCE SEDUCCIÓN
NARRADORA
Cassian estrechó los ojos hacia el príncipe.
Con todo y la demostración de poder que le había dado, aun a costa de otorgarle más energía al cuerpo vencido de ese Alfa, el príncipe no se veía impresionado.
Recordaba que siempre que hacía estos trucos delante de los anteriores monarcas, el brillo de la codicia brillaba en sus orbes.
Todos esos ilusos creían que algún día compartiría con ellos el poder del Sol.
—¿Cuántos años cree que poseo, su alteza? —le preguntó con seriedad.
Alexande