Capítulo XV. La fuerza del deseo.
Rihanna.
- “Es usted encantadora señorita Morris, sí quiere le indicó donde están los servicios.”- ya no sabía cómo deshacerme del pesado de William Dawson. Llevaba, casi toda la noche persiguiéndome como si yo fuera un trofeo que hay obtener.
-” No, gracias, señor Dawson, perfectamente soy capaz de ir sola al aseo. Discúlpeme.”- me alejé del estúpido, empresario.
Mientras salía de la gran sala, y me dirigía a la zona de descanso donde estaban los aseos, que justamente se encontraban al lad