Mundo ficciónIniciar sesiónComo diría el Lobo Feroz...
"Puedes correr, pero no puedes esconderte" Liara Ferraz Estoy perdida. Creo que ser traicionada por las dos personas que amaba rompió algo dentro de mi. Es eso, o ciertamente me estoy volviendo loca. Nunca me había sentido atraída así por ningún hombre, ni siquiera por Cris. Nuestra relación era como en las películas de romance: previsible, todos esperaban que sucediera. La amistad que comenzó con charlas desde la infancia se convirtió en amor en la adolescencia; al menos de mi parte, ya que quien ama no traiciona. Evolucionó hacia un noviazgo y habría terminado en matrimonio si no fuera por el hecho de que él es un tramposo, mentiroso y traidor. Pero ese no es el punto. Lo que quiero decir es que siempre fue algo tibio entre nosotros, prácticamente éramos como una pareja de amigos que, a veces, tenían sexo. Nunca sentí que el cuerpo me ardiera en su presencia y ahora, inconvenientemente, es exactamente así como me siento, y precisamente por mi jefe. Él me invitó a sentarme a la mesa de la sala anexa y se aseguró de apartar la silla para mí. Me pareció muy educado de su parte pero, en el segundo en que su brazo tocó la piel desnuda de mi espalda, sentí una descarga recorrer todo mi cuerpo, mis pezones se pusieron duros y mi cuerpo entero ardió; mi respiración se descompasó. Intenté contener mi reacción a su toque al máximo pero, por la sonrisa pícara en su rostro, él notó el efecto que tiene sobre mí. No es una sonrisa abierta, sino ese esbozo de sonrisa de lado con aire de superioridad. No debería gustarme tanto esa sonrisa, pero algo se retorció en mi interior cada vez que él sonrió así. No volvió a tocarme a lo largo del día; nos enfocamos totalmente en el trabajo, completando los bocetos el uno del otro, y debo admitir que trabajamos muy bien juntos. Hicimos un avance enorme en los dibujos. Ni siquiera sé cómo logré tener la mano firme para trabajar porque, aun sin tocarme, su perfume, su voz firme y segura cada vez que me explicaba lo que esperaba del proyecto en cada etapa para que yo pudiera desarrollar mis ideas de acuerdo con las suyas, me hacían imaginar cómo sería despertar con esa voz hablándome al oído por la mañana. Como dije, me estoy volviendo loca. Ya he trabajado con varios hombres guapos y nunca sentí nada parecido. Al final de la jornada, me doy cuenta de que pasamos mucho del horario, pero no me importa, no tengo nada que hacer de todos modos. No quiero salir a citas todavía, pues no me siento lista. Así que lo mejor que puedo hacer es trabajar, especialmente amando lo que hago como lo amo. Cuando termino de guardar mis cosas para salir, recibo una invitación inesperada de mi jefe. Me invita a cenar, pero se nota que detrás de esa invitación hay segundas intenciones. Tal vez si no hubiera pasado recientemente por todo lo que pasé, habría aceptado la invitación para ver qué pasaba, pero en este momento, aun estando tan atraída por él, prefiero salir corriendo. Me levanto, respondo rápidamente alguna excusa que ni siquiera puedo recordar y salgo de la oficina lo más rápido que puedo. Decido irme a pie para gastar esa energía que él me despierta, pero minutos después, veo que tomé la elección equivocada. Me pongo mis auriculares y voy a un ritmo tranquilo hacia casa, apreciando la vista mientras escucho la canción Home de BTS. Estoy cantando bajito, por eso me asusto cuando un coche se detiene frente a mí de repente. Estoy en un callejón parcialmente oscuro. Llego a considerar la idea de correr cuando la puerta se abre, mi corazón late acelerado, pero veo a mi jefe salir del coche y me tranquilizo, quitándome los auriculares. — Liara, no deberías andar sola por estos callejones oscuros tan tarde, especialmente tan distraída. Llamé dos veces antes de detener el coche. Entra, yo te llevaré. — Gracias, Señor Moretti, pero no necesita preocuparse. Vivo cerca. Disculpe por no oírlo, estaba con los auriculares. Si me permite, ya me voy. Pienso que me libré de él, pero este hombre es irreductible, del tipo que siempre consigue lo que quiere, y pronto me doy cuenta de que no me va a dejar ir.






