Heridas que aún duelen
Liara Ferraz
En el trayecto entre el hotel y la ceremonia, tomé una decisión: necesitaba irme pronto. Si me quedaba para la despedida en la habitación, terminaría cediendo. Mi corazón es traicionero y, aun sabiendo mi valor, la pasión podría hacerme aceptar ser solo un encuentro casual de una noche.
Miraba por la ventana del auto el desfilar de los árboles en la carretera, sintiendo un nudo doloroso formarse en la garganta. Cada kilómetro que nos acercaba a la ceremonia p