Vinizzio sentía morir al ver así a su hija, Caroline seguía inconsciente, la tenían con oxígeno, estaba conectada a toda clase de aparatos, algunos hacían ruido, todos estaban conectados a su cuerpo por medio de cables.
El vip, vip de una de las máquinas, lo tenía desesperado, había bajado su intensidad, los intervalos eran irregulares, sabía muy bien lo que significaba eso.
—Dios, donde quiera que estés, si salvas a mí hija, te prometo cambiar mi vida, me la llevaré muy lejos de Italia a un lu