Ese día Mía no pudo dormir, se sentía desesperada, Cambell e Ibrahim fueron a la casa de Ahmed a buscarlo, la casa se encontraba cerrada y las luces apagadas, se dirigieron hacia el aeropuerto, el hangar donde debería encontrarse su avión privado se encontraba vacío.
—Simplemente no lo puedo creer, se los ha llevado, está vez mi hermano se ha pasado.
—Se ha pasado tres cuartos, mi amigo está actuando cada vez más extraño.
—Y ahora cómo le diremos a Mía lo que ha pasado, no tengo el valor necesa