Freya
¿Podría acostumbrarme alguna vez a despertar con esta sensación? Pensé, agarrando las sábanas mientras sus labios se cerraban sobre uno de mis pechos, haciéndome jadear de sorpresa y placer. Lo recorrió con la lengua, luego lo succionó todo en su boca y lo exhaló lentamente.
Quizás podría acostumbrarme a que me despertara así, sentí su boca moverse sobre mi otro pecho, sopló un poco de aire sobre él haciendo que el pezón se empujara más fuerte y más doloroso antes de tomarlo en su boca.
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