Capítulo 155
Mi corazón dio un salto cuando el príncipe apareció en la puerta. Intercambió algunas palabras con la enfermera y yo desvié el rostro. Sin duda, a esas alturas ya debía saber quién era yo. Debía saber quién era Marius.
Cuando la enfermera se retiró, no pude levantar la mirada hacia aquel macho, pero escuché sus pasos acercarse. De repente, se detuvo y lo vi de reojo sentarse en un sillón.
—Jane del orfanato Delister. Según la manada de Delister y la información preliminar, fuiste s