No respondí de inmediato a su pregunta, simplemente me giré hacia él y tomé el jabón de sus manos.
—Mi turno ahora. —dije.
Marius sonrió suavemente y comencé enjabonando su cuello, sus hombros, bajando por su pecho.
Dejé el jabón en la repisa y volví a su cuerpo, pasando mis manos por su abdomen fuerte y bajando más.
Cuando rodeé su miembro con mis manos, Marius cerró los ojos y echó ligeramente la cabeza hacia atrás. Observé su expresión mientras hacía movimientos suaves de arriba hacia abajo,