TRISTAN
Sus labios eran tan suaves y dulces, tan cálidos... me excité de inmediato y Ethan me presionaba locamente para que la tomara, le arrancara la ropa y la poseyera.
—Quédate quieto —le dije.
Meg no sabía besar, eso estaba muy claro para mí. La forma en que no sabía exactamente qué hacer con su propia lengua o cómo debía abrir la boca, su corazón latiendo tan rápido... Y aun así, estaba muy excitado.
Tan excitado que estaba mareado, embriagado por aquel beso. Como si hubiera bebido varias