JANE
Las palabras de Marius se repetían como un eco en mi mente.
Él todavía sostenía mis manos y me miraba, su mirada de jaspe era firme y segura, parecía completamente confiado en lo que estaba diciendo.
Aquel macho estaba dispuesto a sacrificar su libertad por mí, para que yo pudiera encontrar un hogar. Marius siempre me sorprendía, porque era el macho más duro que conocía, pero tenía esos momentos suaves en los que lo miraba y solo veía un corazón gentil.
—No quiero eso. Esa manada no es tu