Un lindo reencuentro.
Erika caminó con su bastón mientras hacía sonar el reluciente mármol del piso, ella ahora se encargaría del cuidado de ambas chicas, mientras el dinero era sutilmente revisado, ella necesitaba encontrar una pista que la llevará a quien en aquel entonces ordenó el secuestro de su nieta recién nacida.
—¿Acaso no están listos? —
Los dos hombres que estarán a cargo del traslado de la joven se pusieron un poco nervioso al escuchar las palabras de la mujer mayor detrás de ellos.
—Sí señora, claro