Horatio tomó un respiro profundo y empezó a hablar.
—Eres una mujer excepcional. Divertida, inteligente y sabes cómo mantenerme con los pies sobre la tierra. Cuando te conocí no sabía lo importante que llegarías a ser para mí, pero ahora me alegro de que entraras a mi vida. —Hizo una pausa antes de continuar—. Isla Rieti, ¿me harías el honor de casarte conmigo?
—Yo…
Isla se quedó en silencio y permaneció así por tanto tiempo que Horatio empezó a maldecirse por no haber seguido el plan inicial.