Mundo ficciónIniciar sesión-¡Oh queridísimo Inspector Owen! Me tuvo abandonada todo este tiempo – reclamó la mujer. Llevaba en su mano derecha un abanico que movía de un lado a otro para refrescarse y un horrible lápiz labial de un color morado que para nada enmarcaba sus labios, pues no lo aplicó con destreza - ¡Esta sí que es una sorpresa y hasta creo que lo traje a mi casa con el pensamiento! - replicaba Isabel Lancaster al encontrarse con







