ROSARIO GARCÍA
Daniel llegó por la mañana cuando estaba tranquila porque tendría un día libre en mi trabajo por ayudar a una compañera. Él estaba vestido de una manera que lo hacía ver sexy, aunque al usar el distintivo en su cuello que indica que es sacerdote le quitaba un poco el encanto.
-¿Podemos hablar?- Me preguntó bastante serio y eso solo podía significar malas noticias
-Presiento que lo que vienes a decirme no va a gustarme
-No es nada malo, aunque no se cómo lo tomes tu. Qu