Mundo ficciónIniciar sesiónAntes de salir de San Diego cumplieron la promesa a los pequeños y fueron por el helado que ninguno de los dos pudo terminarlo. Tocó a los adultos hacerlo.
Tras una hora y media de viaje los mellizos se durmieron. Kimberley le pidió que se detuviera unos minutos para poder taparlos con un cobertor, así no tenían frío. Cuando volvió a subir se dispuso a poner un poco d







