Capítulo 66.
Al llegar al auto donde Carlos lo estaba esperando, Omar solamente se subió y gritó con las quijadas apretadas para tolerar el dolor.
— ¡ya corre! ¡Ya, ya!
Carlos observó la situación, el hombro de Omar estaba sangrando desmedidamente tendrían que buscar a profundidad esa bala pero por el momento debían ponerse en un lugar a salvo.
— ¡Se suponía que tenías que entrar discretamente! ¡Pero no apagaste la comunicación! — Gritó Carlos en un intento por reclamarle, pero al ver por el espejo retroviso