Capítulo 48.
Un dolor punzante recorre toda la columna de Mauricio.
— No puede ser no puede ser — dice él, apretando las quijadas en un intento por soportar dolor tan intenso que lo recorre.
Su lesión no sólo le impedía caminar, sino que tenía su particular manera de torturarlo recordándole que él era un ser indefenso a esa condición.
— Como si no fuera suficiente estar amarrado a esta m*****a silla— dijo el rubio comenzando a sudar por el esfuerzo.
Otra estocada de dolor lo atravesó, provocando que cerrara