Capítulo 42.
El rugido potente y poderoso del motor de un auto cortaba el silencio envolvente de la ciudad, lo cual hizo que Luciana girara la cabeza.
Como si de una película de acción se tratara, un auto completamente oscuro derrapó justo a un lado de ella, arrojando la nieve del otro lado.
Después de disipar la impresión principal Luciana se puso nerviosa.
“¿Y si no es él?” se cuestionó “¿Y si me equivoque y no es la persona correcta?”
La noche estaba cerrada y eran las únicas personas que veía, no podrí