Capítulo 155.

Amelia coloca de manera tranquila y cariñosa la cabeza de Luciana sobre la almohada.

Después de tanto llorar, de tanto estrés y de no dormir durante toda la noche finalmente había caído rendida.

Sin embargo, la vieja mujer tenía muchos pendientes.

Solo fue cuestión que saliera de la habitación para hacer una llamada.

— Duncan —dijo con un tono que mostraba a cualquiera que la escuchara, que lo siguiente era una orden imposible de contradecir— investiga a todos los empleados que tengo en la mans
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