Mundo ficciónIniciar sesiónVictoria miró el rostro de Santiago desencajado, y un dolor en su pecho le dijo que él, no era lo que ella creía, su marido, ocultaba algo, y todo parecía indicar que no lo pensaba decir.
—¿Qué pasa? Estoy esperando tu respuesta.
—Victoria, por favor mi amor, te aseguro que no es lo que estás pensando.
—Entonces dime lo que es, perdón tía Amelia, ¿Me dejas hablar con mi esposo?







