El aspecto de Ana era del tipo frío y distante, como si no perteneciera al mundo terrenal. Irónicamente, sus palabras y comportamiento eran todo lo contrario. Cuando se enfurecía, no tenía piedad con nadie.
Los tres frente a ella habían sido testigos de ello. Sus palabras les recordaron simultáneamente esos desagradables recuerdos, siendo Mateo quien mostraba la expresión más sombría.
En esta situación de 1 contra 3, Ana claramente llevaba la ventaja.
En medio del tenso silencio, Isabella recibi