Capítulo 376
—Disculpe la molestia, señorita Vargas. Sé que es muy tarde, pero hemos detectado por las cámaras a un hombre merodeando sospechosamente frente a su puerta...

El sueño de Ana se desvaneció por completo.

Sin despertar a Selina, se puso un abrigo y se dirigió a la sala de seguridad.

La noche era oscura y ventosa. Todo estaba en silencio y cuando Ana llegó a la sala de seguridad, ya habían pasado diez minutos.

—¡Ya les dije que no soy ningún ladrón! ¡Conozco a la dueña del apartamento!

—Si no me cr
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