Nora
—No puedo verte de esa manera —gemí.
—¿No puedes verme de esa manera? —Me preguntó, tensando la mandíbula.
La forma en la que Erin se comportaba, me estaba poniendo la carne de gallina. Siempre me pareció guapo y encantador, pero en ese momento solo me causaba terror.
Respiré profundamente e hice acopio de toda mi fuerza antes de hablar.
—Mi hijo está internado —me miró imperturbable, como si no le importase y apreté los dientes con rabia—. No es momento para esto, pero si quieres que