POV : CIRO.
El lunes por la mañana, Alexandre entró a mi despacho con un montón de pendientes, los cuales nos mantuvieron ocupados casi medio día.
Todavía podía oler el dulce aroma del perfume de Isabella, impregnado de mí ropa, cada vez era más gratificante que la anterior, y aunque parecía que estábamos haciendo las pases por contenernos durante este tiempo, también me habría gustado regresar al principio y comenzar todo de nuevo con ella.
— Bien, entonces, con esta última firma legalizamos