Capítulo 46. Intrigas de la realeza.
El duque Oliver Campbell subió a su avión privado con destino a Londres, sumido en un torbellino de emociones. La ira y la impotencia se apoderaban de él, y apretaba los puños hasta que le entumecían. Una vez más, se veía atrapado en las redes de la nobleza, donde todos parecían tener derecho a entrometerse en su vida personal. El peso de la monarquía caía sobre sus hombros como un yunque, una carga que no podía quitarse de encima por más que lo intentara. Mientras el avión despegaba, Oliver se