Bueno, la entrevista no había salido mal después de todo. Habían pasado dos días desde ese acontecimiento y lo único malo que me agobiaba eran los paparazzi que permanecía afuera del edificio de Jax y solían fotografiarnos cada vez que entrábamos o salíamos del trabajo.
Era agotador porque por más que intentábamos hablarles y pedirles que no siguieran haciéndolo, no nos escuchaban, simplemente se concentraban en sacar fotos de nosotros, en especial de mí por ser una nueva joyita del momento por