Sofía
La oficina es una locura desde que llegó ese proyecto y es raro ver a alguien fuera de su cubículo, vagando por la agencia. Todos se encuentran completamente enfocados en el trabajo y no es para menos, si sienten como Evan les respira en la nuca cada vez que descubre a algún pobre soldado fuera de su puesto.
—Señorita González, ¿ya reservó las habitaciones y los boletos de avión para el viernes? —pregunta mi jefe malhumorado.
—Así es, señor —respondo, observando cómo soba sus sienes con a