Capítulo 38

Isabella

La sonrisa no abandona mi rostro al verla. Sus cabellos rubios. Su pequeña estatura, porque si yo me considero enana ella es un duende. No ha cambiado nada. Sus ojos color miel nos mira ambos con asco. Su postura es altanera. Se cree la gran cosa.

Cambiemos eso.

– ¿Y tu eres? – escucho a Brenin con su voz tan fría como un tempano de hielo.

– Ni nombre no importa. – habla B

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