Capítulo 44. Bella durmiente
—¡Larissa! —gritó a tiempo que un taxi atendió la parada de la muchacha. Ella no volteó a verlo, subió al auto y le dio la dirección al chofer para llegar a la agencia, mientras Michael corría para tratar de detener el taxi. Una acción inútil, pues Larissa ya se había marchado.
—¡Aah! —gritó con frustración, corrió de regreso a su auto y siguió al taxi. Larissa no iba a escapar de él tan fácilmente, tenían mucho de qué conversar, ¿y qué era eso de que pensaba renunciar? ¡Jamás iba a permitirlo!