—¡Padre! ¡Detén esto! ¡Diles que se detengan! —gritó Bella mientras varios hombres la sujetaban con fuerza para impedir que corriera hacia el campo de batalla.
Su voz temblaba de desesperación. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras luchaba inútilmente contra los guerreros que la retenían.
Marcus parecía dividido.
Por un instante, vi algo en su rostro que no había visto antes: duda.
Observó cómo sus hombres caían uno tras otro. El orgullo que siempre había llevado como una corona comenz