Mundo ficciónIniciar sesiónEntro a la habitación y Enzo no está, le sirvo el trago y estoy por salir cuando escucho su voz.
—Siéntate Tris, te dije que no te fueras hasta que yo te lo ordenara.
Me siento y tuerzo la boca.
—No tuerzas la boca.
Yo volteo para todos lados buscando una cámara pero no hay nada, de pronto se abre la cortina, Astrid está en una enorme cama atada de pies y manos, está completamente desnuda, tiene los ojos vendado







