AMIN
- ¡Mierda! ¡Que demonios!
Salí de la habitación, porque no podía mirarme los ojos verdosos llorando, y a los pocos minutos vi deseo, a pesar de la rabia no tenía el dolor, decepción que vi en el momento que dije esas cosas que salieron de mi boca.
- ¿Por qué soy así?
- ¿Por qué tengo el pecho apretado?
- ¿Por qué me pone tan furioso y tan cachondo al mismo tiempo?
- ¿Pero qué demonios...? ¿Cómo puede ser tan atrevida y desobediente?
- Nunca he estado así antes...
- ¡Infierno! ¡Infierno! Ta